domingo, 10 de mayo de 2015


        La persona es esclava de sí misma.
  La sociedad se ha convertido a sí misma en una masa de algo monstruoso incapaz de ver más allá de sus narices, convirtiendo la pobreza y el hambre en algo normal que se ve en la televisión a la hora de comer.
   La única supervivencia de nuestra inocencia y la mayor forma de crítica es el arte.
   El artista mantiene vivo al niño que fue.
   El artista ve el mundo a través de unos ojos diferentes, unos ojos críticos.
   El mundo es un reflejo de lo crueles que podemos llegar a ser, preguntándonos si no lo hacemos lo suficientemente mal para hacerlo aún peor.
   Al final somos castigados por nosotros mismos, cada mal pensamiento, cada mala acción poco a poco nos envenena hasta caer en un foso del que es difícil salir, transformándonos en seres grises y decadentes, lo que convierte cualquier forma de expresión en algo triste, haciendo del arte algo completamente inservible.
   Si quisiéramos dar vida a cada buen pensamiento y disfrutar cada buena acción todo ganaría un suspiro de inmensa alegría haciéndonos ver la vida como algo realmente hermoso y creativo como nunca nadie antes podía haber imaginado, dándonos la oportunidad de ser críticos con algo que nosotros mismo hemos convertido en inhumano y monstruoso.
    Es en ese momento cuando el arte cobra sentido.
    Sin el arte, la humanidad es completamente triste.
    Sin la humanidad, el arte resulta inútil.



T.

No hay comentarios:

Publicar un comentario